La Paz, 9 mar (AN-YPFB).- La adquisición, procesamiento e interpretación de más de 2.000 kilómetros de líneas sísmicas 2D en las áreas Río Beni y Nueva Esperanza de la Cuenca Madre de Dios en el norte de Bolivia no tiene carácter destructivo, afirmó hoy el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Guillermo Achá M.

Para la ejecución de proyectos integrales (Adquisición, Procesamiento e Interpretación Sísmica) en las áreas de Nueva Esperanza y Rio Beni, YPFB ha firmado contratos con las empresas SINOPEC INTERNATIONAL PETROLEUM SERVICE ECUADOR CO S.A. (SUCURSAL BOLIVIA) Y ASOCIACIÓN ACCIDENTAL BGP por un monto global de Bs 728 millones, producto de un proceso de licitación pública.

Estas empresas realizaron proyectos sísmicos 2D y 3D anteriormente en Bolivia, estando constituidas legalmente en el país. Las mismas tienen una relación netamente contractual con YPFB y deberán llevar a cabo las actividades en cumplimiento del Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto hasta su conclusión.

“Los proyectos que se están ejecutando en la Cuenca Madre de Dios corresponden a sísmica de tipo 2D, por lo que la influencia específica del proceso de adquisición, se restringe directamente a las líneas para el propósito, en las cuales se harán las detonaciones citadas, lo cual es una característica de los programas sísmicos de este tipo”.

La sísmica de Nueva Esperanza comprende 1008 Km y la sísmica de Rio Beni comprende 950 Km. Adicionalmente, se implementan facilidades como ser campamentos y otros para el desarrollo de los proyectos. En este entendido, en las áreas Río Beni y Nueva Esperanza se tiene un área de intervención de 320.45 y 323.7 hectáreas, respectivamente. Esto representa el 0.03 y 0.04 % de las áreas mencionadas, lo cual representa una mínima intervención”, indicó Achá.

La metodología de trabajo en proyectos sísmicos comprende de cuatro etapas: Topografía, Perforación, Registro, y Abandono y Restauración, estas actividades logísticamente serán realizadas utilizando las vías existentes con el apoyo de helicópteros para minimizar el impacto ambiental. En el caso particular del trabajo en el área Nueva Esperanza, la logística se realizará vía fluvial y aérea.

Si bien existirá el uso de explosivos para el proceso de registración sísmica es necesario puntualizar que estos no son del tipo convencional, sino están especialmente diseñados para este trabajo, puesto que su propósito es proporcionar mayor energía y propagación que potencia, misma que es transmitida directamente sin efectos en la superficie, explicó Achá.

El presidente de YPFB hizo notar que este tipo de trabajos no solamente se realizan en Bolivia, sino que también se han realizado en países vecinos que comparten nuestra misma amazonia y bajo condiciones sociales y ambientales mucho más complejas.


Asimismo, dijo que se tiene acuerdos y compromisos con las comunidades campesinas e indígenas para respetar la fauna y flora de interés de éstas, los cuales se encuentran reflejados en los Convenios de Validación de Acuerdos suscritos.

Sin embargo, la adquisición sísmica es solo una parte del proceso de exploración hidrocarburífera. “Este trabajo antes de ser realizado tuvo que superar y aprobar todos los trámites inherentes a la presentación de un Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental (EEIA) donde se establecen medidas de prevención y mitigación para las actividades de los proyectos, con las cuales se reducen, controlan y/o evitan impactos ambientales. Adicionalmente, se ha trabajado en procesos de relacionamiento comunitario siendo condición para la ejecución de este tipo de trabajos, por lo que hablar de daños irreparables es un despropósito puesto que una vez se concluya el proyecto se procederá a la restauración y pago de afectaciones a los actores de la zona del proyecto”, complementó Achá.

De acuerdo a lo establecido en la normativa vigente para el sector de hidrocarburos, se realizaron para ambos proyectos procesos de Consulta y Participación, mismos que fueron liderados por el Ministerio de Hidrocarburos y Energía como autoridad competente, en el marco del pleno respeto de la normatividad vigente. Para el proyecto en el área de Río Beni, se llegó a un acuerdo (Convenio de Validación de Acuerdos) con las 59 comunidades Campesinas e Indígenas de la Central Sindical Única de Trabajadores Campesinos Sena y San Lorenzo que se encuentran dentro del área de influencia directa del proyecto. Para el proyecto en el área de Nueva Esperanza, se firmó el Convenio de Validación de Acuerdos con la TCO Tacana II y la Comunidad El Chivé.

“Entre las medidas de prevención y mitigación más importantes se encuentra el respeto a especies de interés comercial y cultural de las comunidades campesinas e indígenas involucradas, manejo adecuado de residuos sólidos y líquidos generados durante la ejecución de los proyectos, el compromiso de minimizar lo más posible las áreas del proyecto y otros buscando reducir al máximo la intervención del proyecto en el lugar”, agregó.

Las Licencias Ambientales de ambos proyectos incluyen las etapas de abandono y restauración, por lo que las áreas intervenidas serán restauradas y reforestadas a la finalización de los proyectos.

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